RIP.com: cómo evitar que tus herederos te maldigan
Bitcoins enterrados con su dueño, suscripciones que siguen cobrando desde el más allá y perfiles que felicitan cumpleaños eternamente. Hablamos de herencia digital: qué pasa con tu vida en la nube cuando ya no estás.
Suena a chiste, pero es muy serio: ¿qué pasa con tu vida digital cuando te vas al más allá? En España se producen más de 420.000 defunciones al año y casi toda la población acabará siendo usuaria de Internet, así que millones de personas dejan tras de sí un patrimonio digital —fotos en la nube, criptomonedas, suscripciones, correos, redes sociales— que, si no se planifica, puede perderse para siempre. En este episodio, Fran y Carlos hacen testamento… digital.
Empezamos con historias para no dormir. Gerald Cotten, el jefe de QuadrigaCX, el mayor portal de criptomonedas de Canadá, murió en su luna de miel con 30 años siendo el único que conocía las claves de las carteras frías de sus 115.000 clientes: unos 200 millones de euros bloqueados, abogados pidiendo la exhumación del cuerpo y un documental, Dead Man's Switch: A Crypto Mystery. Stefan Thomas perdió el papelito con la contraseña de 7.000 bitcoins y solo le quedan dos intentos antes de que su disco se autodestruya, y Mircea Popescu se ahogó en Costa Rica llevándose consigo las claves de miles de millones. Pero no todo son criptomonedas: Facebook podría tener en 2070 más perfiles de muertos que de vivos, las suscripciones siguen cobrando y, sorpresa desagradable, tus ebooks, películas y videojuegos no se heredan, porque solo compraste una licencia de uso.
Repasamos también qué dice la ley: el artículo 96 de la Ley Orgánica 3/2018 regula el llamado testamento digital y quién puede acceder a los datos del fallecido. Y cómo lo gestiona cada plataforma: el Administrador de Cuentas Inactivas de Google, el contacto de legado de Apple, PayPal o los exchanges de criptomonedas, además de servicios especializados como Mi Legado Digital o la francesa Legapass.
Para terminar, el plan de acción de Carlos: haz un inventario de tus cuentas, guárdalas en un gestor de contraseñas con una contraseña maestra a buen recaudo (hay hasta tarjetas metálicas a prueba de fuego e inundaciones), cuéntaselo a alguien de confianza y mantenlo actualizado. Porque en el mundo digital, el silencio es pérdida permanente, y no solo de dinero: también de las fotos del nacimiento de tus hijos o de aquellas cartas de amor. Fran, eso sí, le desea a Carlos que descanse en paz… solo figuradamente.